Entre muchos factores destacan que se pueda compartir información de manera pública con múltiples candidatos en tiempo real, la posibilidad de revisar perfiles de forma anónima, o que antes de un primer encuentro en cara a cara ya se conozcan gran cantidad de detalles personales importantes sobre la otra persona.

Helen Fisher relativiza estos factores diciendo que también en la manera convencional los amigos te habrán pasado información clave sobre la persona que te van a presentar, y opina que “en lo de tener más opciones sí, pero el online dating y las citas convencionales con compañeros de trabajo o gente que comparte círculos sociales no son tan diferentes.

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.

Siempre tienes información previa antes de quedar con alguien.

Lo extraño de verdad es establecer una relación con un completo desconocido en un bar”.

Pero la gran diferencia entre Fisher y los autores del estudio está en el tercer aspecto que ofrecen los sitios de citas online: los algoritmos matemáticos con base psicológica que prometen ser capaces de presentarte las parejas más afines.

Helen Fisher ha diseñado esta estrategia para chemistry.com, pero uno de los mensajes más rotundos de la revisión es que estos algoritmos no sirven para nada.

Ambos estudios forman parte del recién publicado artículo “Online Dating: A Critical Analysis From the Perspective of Psychological Science”; una extensa revisión de la creciente literatura científica sobre la búsqueda de pareja por internet.

Los autores argumentan que el fenómeno se está disparando, que se ha convertido en una industria multimillonaria, y qu parece estar cambiando algo tan básico como la búsqueda de pareja entre humanos: Un estudio publicado en 2010 estableció que el 22% de relaciones heterosexuales formadas entre 2007 y 2009 en EEUU se habían conocido inicialmente por internet.

Pero difícilmente encontraba algo que me dejara satisfecho.

No prestaba la mínima atención a aquellos modelos que diferían de mi ideal, y siempre encontraba alguna pega en los que sí se parecían.

Pero difícilmente vas a tenerlo online revisando fotos diminutas cada tres segundos. El “relationshopping” (visitar el sitio de citas en Internet como si entraras en una tienda a buscar un producto determinado) es uno de los peligros del online dating.