Incluso, la trabajadora está menos dispuesta a quejarse si el caso es que ella teme ser deportada o despedida de su trabajo.

Por todo el país, mujeres que limpian en compañías grandes y pequeñas dicen que sus empleadores han empeorado el problema dando la vista gorda a las denuncias y atacando su credibilidad las veces que denuncian abusos en manos de sus supervisores o compañeros de trabajo.

Él la sorprendía de repente por detrás y le agarraba los senos, dice ella, y se quedaba mirándola diciéndole cosas como, “Eres tan deliciosa”. “Él siempre me decía, ‘No sé de qué estás hablando’ ”, dijo Morales. Constantemente calculaba las cifras en su mente, pero sin recibir un salario con regularidad no veía cómo arreglárselas – tenía 29 años y dos hijos. Aquella cálida noche de septiembre del 2005, Morales estaba pasando la aspiradora en la planta baja del banco cuando Vásquez apareció, como un fantasma, dice ella. Pero lo que sucedió en la despensa fue el límite de lo que ella podía aguantar. “Cuando pasaron ciertas cosas y tú gritabas, nadie te oía”, dijo ella. Cuando el primo de Vásquez quiso saber por qué ella renunciaba, Morales le dijo que Vásquez estaba “haciendo cosas que no debe y tú lo sabes”.

De modo que cualesquiera estadísticas sobre la violencia sexual resultan ser una farsa – sólo una pequeña fracción de las víctimas llegan a presentarse para denunciar el crimen.

Las veces que lo denuncian, las compañías le ocultan las denuncias al público y llegan a resoluciones secretas antes de que se entable una demanda.

Captaba el distorsionado reflejo de su propio rostro en el cristal de la ventana, aunque sabía que del otro lado no había más que oscuridad.

“Cuando pasaron ciertas cosas y tú gritabas, nadie te oía”, ella dijo. No hay sonido, no hay nadie.” Durante su turno, la única persona con quien ella tenía contacto era su supervisor.

En cambio, los funcionarios de la compañía dejaron que Vásquez volviera al trabajo, donde le tocaba conducir un camión suministrado por ABM para visitar a mujeres mientras hacían limpieza en edificios solas por la noche.

*** La agresión sexual puede suceder en cualquier lugar: en el servicio militar y en las universidades, en una iglesia católica y en estudios de yoga de fama mundial.

Un número desconocido de casos han sido ocultados a la vista pública mediante resoluciones confidenciales.

A pesar de planes de reforma impuestos por el gobierno, siguen surgiendo acusaciones parecidas.

Era la responsabilidad de este supervisor desplazarse en vehículo por toda la ciudad vigilando a Morales y a otras que trabajaban para una subsidiaria de ABM Industries, Inc., la empresa de limpieza más grande del país.